y tú… ¿en qué etapa de la gestión responsable estás?

Siempre nos hemos negado a entrar en el debate de la terminología de este sector. RSE/ Sostenibilidad/ Creación de Valor Compartido… lo llamen como lo llamen, en el fondo lo que importa es que todos hagamos una gestión responsable de los negocios que dirigimos o del departamento en el que trabajamos.

Sin embargo, es cierto que nos hubiera facilitado el trabajo contar con una terminología estándar a nivel mundial, o al menos regional, para evitar confusiones al entender los términos de manera diferente.
Una vez más salió el debate en un encuentro reciente con expertos en sostenibilidad. Independientemente de si estamos de acuerdo con la terminología propuesta, descubrimos la fórmula más clara para explicar qué tipos de enfoques se pueden tomar al plantear una estrategia de gestión responsable del negocio.

Primero, reconocemos que la diferenciación en el cuadro a continuación no es nuestra, aunque le hemos  ajustado unas cuántas cosas a nuestro criterio. El autor, o almenos quién nos la compartió es el responsable de sostenibilidad de ENDESA, una filial española de ENEL y una de las mayores generadoras  de energía del país. Me pareció tan útil que no podía esperar a presentárselo:

Empresa convencional Empresa responsable Empresa sostenible
Objetivo Maximizar beneficios de los accionistas Generar beneficios a los accionistas tomando en cuenta impactos sociales Aporta valor con sus productos/servicios
¿Qué hace? Cumple las leyes Evita impactos negativos y los compensa Aprovecha las oportunidades derivadas de los riesgos
¿Cómo reporta? Solo bajo petición Muestra compromiso y buenas prácticas Busca la participación de los grupos de interés en la toma de decisiones
¿Cómo entiende la RSE? Filantropía Desarrollo de programas Es parte de su estrategia de negocio
Actuación Reactiva Proactiva Liderazgo

 

Según este análisis podemos definir una empresa convencional como aquella que cumple la ley, comunica lo que le solicitan y se preocupa por los beneficios de sus accionistas. Esto, que es totalmente correcto, no parece tomar en cuenta ni los riesgos ni la oportunidades que nos ofrece una gestión (ir)responsable.

En un segundo “escalón”, la empresa responsable tendría un modelo enfocado en generar beneficios tomando en cuenta sus impactos y poniendo en marcha programas o planes de acción para evitarlos, minimizarlos y compensarlos. Podríamos hablar de un enfoque proactivo pero preventivo.

Una empresa sostenible, tendrá en cuenta todo lo anterior y, tras el diálogo con sus grupos de interés, tomará decisiones de negocio que le permitirán ofrecer productos o servicios que aporten valor a los accionistas y la sociedad. Es un enfoque de liderazgo que le permitirá sacar ventaja competitiva.

No todas las empresas tendremos que aspirar mañana a estar en ese tercer escalón, ni descartar nuestros análisis de impactos y programas para dar un giro al negocio. Sin embargo, es muy positivo tener en el radar que debemos caminar hacia ese objetivo y planear estrategias para alcanzarlo.  Les dejamos este interesante reto y esperamos poder irles dando las claves para recorrer este camino.

*Imagen creada por Jcomp – Freepik.com

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